lunes, 16 de febrero de 2026

Eurovisión: Bailar sobre tumbas no es cultura, es complicidad

 Eurovisión: ¿Música y purpurina mientras el mundo se desangra? No en mi nombre.




 El contraste entre el escenario brillante y las ruinas de la guerra

Sinceramente, no me entra en la cabeza. Me niego a entender cómo, mientras vemos imágenes de niños pasando hambre, de abuelos que mueren porque no les dejan recibir ni una aspirina y de familias enteras borradas del mapa, aquí sigamos pensando en qué canción vamos a mandar a un concurso. Por eso, lo digo alto y claro: estoy totalmente a favor de que España y otros países europeos no participen en Eurovisión..

Es una cuestión de decencia básica. No podemos ir a una fiesta a cantar y bailar con quien está permitiendo estas atrocidades. No se trata de política, se trata de humanidad. ¿Cómo se puede gastar un dineral en luces y vestidos mientras a pocos kilómetros hay gente que no tiene ni un trozo de pan porque les bloquean la ayuda?.
Lo que más me indigna es la doble vara de medir. Si echamos la vista atrás, no hay que irse muy lejos para ver que, cuando quieren, sí saben poner límites. En 2022, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) no tardó ni un segundo en expulsar a Rusia tras la invasión de Ucrania para "no desprestigiar el certamen". Entonces, ¿por qué ahora sí se permite que otros sigan concursando como si no pasara nada?.

Países como Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia ya han dicho que basta, que no pueden justificar estar ahí bajo estas condiciones. Y me alegra que RTVE se haya plantado también, porque participar sería como decir que nos da igual lo que está pasando en Gaza.
Eurovisión presume de ser un festival que "une a los pueblos", pero no hay unión posible si miramos hacia otro lado ante el dolor y la injusticia. No quiero que mi país ponga ni un euro en un evento que acepta a quienes cometen estas barbaridades. Prefiero mil veces quedarnos en casa que ser cómplices de este silencio.
"Escrito por un ciudadano que se niega a callar"