Que no conviertan el sufrimiento en campaña
Lo peor que puede tener un político (y me da igual el partido, el color o las siglas) es que, cuando ocurre una desgracia humana con muertos, desaparecidos o heridos, conviertan sus apariciones en propaganda.
De verdad… cuando pasa algo así, lo último que necesitamos escuchar es el mismo guion de siempre:
- "La culpa es del otro"
- "Esto con nosotros no pasaba"
- "Los anteriores lo dejaron fatal"
- "La gestión ha sido un desastre"
Se pasan el día tirándose los trastos a la cabeza y se olvidan de lo único importante: las personas. Las familias destrozadas. El dolor real. La incertidumbre. El miedo.
Porque cuando hay una tragedia, lo que se espera de un cargo público es respeto, seriedad y soluciones… no un concurso de a ver quién queda mejor en cámara.
Y lo vimos con la DANA: sí, hubo ayuda y gente volcándose, pero también hubo mucha foto, mucha pose y mucho “mírame qué bien quedo aquí”.
Y después, en cuanto hay un micrófono delante, empieza el espectáculo: culpas, reproches y ataques. Como si las desgracias dependieran de quién gobierne. Y no. Las desgracias pasan, con unos y con otros.
Y mientras tanto, la gente intentando entender qué ha ocurrido de verdad.
Lo que más rabia da es esto: que en vez de estar centrados en lo importante, algunos aprovechan el dolor ajeno como arma política.
Y eso deja una imagen muy clara: cero humanidad y demasiada prisa por sacar rédito.
Ojalá algún día entiendan que hay momentos en los que lo único decente es callar un poco, trabajar mucho y respetar a quien está sufriendo.
Y por último, un adiós a los fallecidos y a sus familias: un abrazo enorme.
Lo siento muchísimo.




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